Es más fácil atreverse a saltar al vacío cuando tienes a alguien esperándote abajo. Puede que te quedes con esa cicatriz toda tu vida y puede que nunca olvides del todo cuánto dolió mientras curaba, pero tampoco serás capaz de olvidar el tiempo que te ahorró aquella persona que esperaba abajo, con los brazos abiertos.
Con una sonrisa ya no basta, necesito unas pocas más.
(Chucu chucu chucu chucu chucu chucu chú - pi piii)
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