Hay cosas que duelen más que otras, y personas con mayor poder para hacer daño que el resto (suele coincidir esto con su capacidad para sacarte una de las mayores sonrisas). Tengo a mi alrededor personas con las que no puedo permanecer enfadada más de un día y otras con las que consigo aguantar firme el orgullo durante meses e incluso años, y sin embargo no es que las quiera poco. Echas de menos, lloras, sufres, se hunde tu fuerza de voluntad... pero puedes, caminas, sonríes y bailas. A veces crees haber reemplazado a alguien que se fue, pero no es cierto, nadie puede ocupar el puesto de otra persona: puede tener el mismo nombre oficial o pueden realizar funciones parecidas, pero en realidad hay un abismo de diferencia. A veces lo nuevo mejora con creces lo anterior, sobre todo al darte cuenta de todos los fallos que no habías visto a priori, pero a veces no olvidas, y los amigos que estaban dejan huecos por los que lloras y te lamentas años después...
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