Te dejas llevar, influir, manejar, dirigir y pisar. Quizá tanto oponer resistencia acabara provocando mayores repercusiones de las que hubieran surgido por bajar barreras durante un breve periodo de tiempo. De tanto usarlas se cayeron solas y ahora, cuando necesitas armadura, estás desnuda ante situaciones que crees que se te van de las manos, circunstancias que no te gustan y las aguantas porque no tienes fuerzas para luchar. Lo bueno de ti es que la pérdida de ganas te suele durar más bien poco, característica que es mala a la vez para el resto: vuelta a anteponer el orgullo, suma de cicatrices.
Go-getter! (pronto).
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