lunes, 25 de abril de 2011

Para volverse loco.

Supongo que hay diferentes grados de felicidad, ¿no? Creo que no sabría graduarla, no sabría decir que elemento está por encima. Creo que son diferentes, pero no mejores o peores... Quiero decir que, depende del momento de tu vida, uno es preferible. Supongo que la felicidad que te proporciona la familia, en algunas situaciones, es más que suficiente. Pero en la mayoría, faltan amigos que te apoyen, por no hablar de que la falta de un amor parece que te impide la felicidad ligada a la locura, esa que lo hace posible todo. Sin embargo, un par de divorciados seguro que tendrá más que suficiente con los dos primeros grupos para ser feliz, al menos por un tiempo... Eso es, por un tiempo. El amor siempre hace falta, es menos prescindible. Hay un punto en el que el amor puede suplir la falta de los familiares a los que más quieres cuando ya no están, y otras en las que, cuando fallan los amigos, sigue ahí, firme. Que sí, que cuando alguien a quien amas se va, la familia y los amigos son importantes, pero deja un vacío diferente, que parece que las cosas pierden su color, y ya ves tú, ¡qué tontería! alguien a quien conociste y de quien te enamoraste por un tiempo deja peor sabor de boca al marchar, porque era con esa persona con la que deberías compartir todo esos planes (románticos y no) que ahora se te van de las manos. Ni hablemos de la importancia de tu vida laboral o de estudiante. ¡Menudo dilema...!
(Yo, por mi parte, tengo el lado positivo activado en todos los aspectos.)

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