Fue una locura, un atrevimiento que costó que pusieras en marcha. Pero he de decir, que de verdad, agradezco que lo hicieras. Agradezco cada beso, sonrisa y abrazo que me hacen sentir un bienestar inigualable, una calidez agradable que se va contigo cada día por la noche. Cada día obtengo más y más repeticiones. Me gusta. Me encanta, en realidad. Sobre todo esa sonrisa que provoca una alegría visible hasta en tus ojos, esa que está permanente durante horas y no me permite sentir vacío o soledad. Por no hablar de las miradas de película por las que, ensimismada, me creo que me quieres y te miro sin que te des cuenta.
Me harías una verdadera faena si te fueras, porque se me olvidó qué era eso de vivir sin ti.

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