Gracias por marcar los límites que no sé marcar yo, por decirme que deje de hacer más de la cuenta por gente que no hace nada por mí. Gracias por discutirme todo lo que no te gusta y perdón por todas las veces en las que me enciendo demasiado. Gracias por seguir sin hacer siquiera un amago de irte, aún después de un año y varios meses siendo parte de mi vida. Te quiero, y aumenta el mínimo a una velocidad vertiginosa.
Sin ti, mi graduación no pasaría a la historia de mi vida de esa manera, con tantos buenos recuerdos, con todo eso que me encantará recordar dentro de muchos años.
GRACIAS.

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