lunes, 21 de febrero de 2011

Claridad sobre tinieblas.

Es una de esa clase de situaciones en las que no sabes lo que piensas, ni lo que quieres, ni lo que necesitas... que no sabes si gritarlo o guardarlo dentro como uno de tus más grandes secretos, si te apetece reír o llorar, si te sienta bien o mal... porque vuelve a ser nuevo. Dicen que el primer amor es especial porque experimentas sensaciones que no conoces... pero, ¿de qué sirve conocerlas si no las recuerdas debido al dolor infringido por la desaparición de la fortaleza que te rodeaba? Es nuevo, y lo nuevo no me gusta porque me da miedo. Da miedo no saber cómo actuar ante todas y cada una de las situaciones, cómo actuará él, cómo transcurrirán los días y cómo le sentará todo lo que hagas, lo que puede llegar a producirle mucho daño. Creo que eso es lo que más miedo me da, lo que me produce verdadero pánico: hacerle daño. Debe ser la persona más buena que conozco, la más grande, la que más llena, la que tiene mayor capacidad para hacerme sonreír. Le quiero, y prefiriría sufrir y llorar durante meses antes que provocarle esas horribles sensaciones. Sí, tengo claro que le quiero y eso es lo más importante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario